| "La vida me ha cambiado, y mucho; otra vez los sueños rotos" |
| domingo, 14 de junio de 2009 | |
![]() Pablo Bruera y Gustavo Luzado (foto Matías Domínguez) Cabe destacar que tanto Bruera, Luzardo y otros funcionarios –varios de Villa Elisa que presenciaban la bruta agresión desde el palco- no sólo enmudecieron en adhesión al jefe, sino que no hicieron un solo gesto para evitar esta prueba irracional de barbarie oficial 2009. Aquí están sus palabras:
> Me resulta difícil soportar esta impotencia, este dolor del alma; ver con > resignación todo lo que está sucediendo y no encontrar una fórmula de > solución medianamente pronta y eficaz. > Durante gran parte de mi infancia y toda mi adolescencia el signo político > que predominó fue la violencia: subversión, terrorismo de Estado, > parapoliciales, internas partidarias de izquierda contra derecha. Siempre > el caos. Siempre la muerte. Siempre el miedo. > > Habían pasado 22 años de mi vida cuando, con mucha felicidad, vi. asomar el > sueño de un país justo, libre, joven, moderno, democrático. Pero duró > poco. > > Creí que era un buen momento de crecimiento político del país cuando el > pueblo salió a las calles a pedir "que se vayan todos", pero "todos" se > quedaron, sobre todo los más ineptos, y por lo tanto, los más violentos. > > Dentro de un panorama no muy alentador, teníamos un presidente electo con > el 22% de los votos, buscamos, junto a mi mujer, un mejor lugar para > vivir, un sitio tranquilo, campechano, con buenos vecinos, con amigos y > familiares cerca. Y así, dejamos atrás la Gran Ciudad y nos radicamos > aquí, en Villa Elisa, mitad pueblo mitad ciudad, toda tranquilidad. > > Fue por aquel entonces que un joven político, con ganas de ser concejal, y > con el apoyo de intendente Alak, recorría casa por casa buscando los votos necesarios. Creí en el sentido común de la gente, creí que con sus antecedentes, conocidos y > publicados, no obtendría el apoyo de la gente. > Me equivoqué. Y la gente también. Es difícil que muchos lo reconozcan, > pero los que lo votaron se equivocaron. > > Hoy, con el 25% de los votos, con 2% menos que aquel que fuera presidente, > es el intendente Bruera. > > Un año y medio después de asumir, este joven intendente, petulante y > engreído, tiene, no ya un prometedor prontuario judicial, sino que un > cumplidor prontuario. A sus "hazañas" pre poder, ahora le suma otras, las > "hazañas" del poder, que, como un conquistador cometen sus acólitos "poco > sesos" que se dedican a la violencia de Estado. Otra vez el Estado le pega > al pueblo. > > El día 8 de mayo, este pueblo ciudad, cumplió 121 años. > Ya no es tan tranquilo. Todo cambió a partir de una decisión de este > inepto político con aires de emperador, y sus lacayos de turno: > intempestivamente nos cambió la vida, abriendo "la tranquera" que permite, > a 3500 automóviles diarios, transitar por las calles no preparadas de > Villa Elisa, a riesgo de accidentes, sobre todo con los niños, quienes > nacidos y criados aquí, desconocían tantos peligros camino a la escuela o > al club o a la plaza o al almacén, panadería, ciber. > > Y el cambio final se dio el 9 de mayo, durante los festejos de ese añoso > aniversario. > > Un grupo de vecinos, que viene pregonando el pedido de cierre de "la > tranquera", y no ha encontrado oídos en un municipio que dice "dialogar, > escuchar, trabajar con los vecinos", y que en un acto de protesta > pacífica, una de tantas realizadas desde enero hasta acá, con pecheras y > carteles en las manos, quisieron demostrar su disgusto al joven de > importante prontuario, y a su empleado el "administrador", temeroso de sus > vecinos e incapaz de dialogar con ellos, Gustavo Luzardo. > > Las "fuerzas armadas" y "parapoliciales" del joven Pablo, unos 60 matones > al mando de dos hermanos, vecinos de reconocido apellido de Villa Elisa, y > un ex carnicero, futuro "administrador" de la ciudad, amedrentaron, > amenazaron, atacaron, asediaron y golpearon a unas 30 mujeres, 15 hombres, > adolescentes, niños, y hasta un bebé de 9 meses que estuvo internado > durante 72 horas. Otros vecinos que no pertenecen al grupo que reclamaba, > por pedir en el palco que alguien intervenga para calmar a los violentos, > también fueron "apretados" y golpeados. > > Otra vez la violencia. Otra vez el caos. > Pero esta vez el pueblo no salió a la calle, ni va a salir, por miedo, por > el terror implantado. > > Y todo ocurrió frente al palco, y en una zona liberada. > > Una hora después del acto cívico del cumpleaños de nuestro pueblo ciudad, > un coche con 4 matones, atacó, a unas 15 cuadras del palco, a 2 vecinos > que participan de la protesta vecinal por la bajada trucha e ilegal de la > autopista en las calles no preparadas de nuestra ciudad. Calles sin > cordones, con zanjas, angostas, con un paso a nivel con alto tránsito de > trenes, con curvas y contra curvas peligrosas, y con peatones no > acostumbrados a tantos vehículos. > > Además de golpes, estos vecinos recibieron amenazas. Uno de ellos terminó > con un mano rota que debió se operada, y golpes varios en cara y cuerpo. > > Estos golpes y amenazas llegaron a todo el pueblo, el miedo se apoderó de > todos, y hoy, la ciudad que era campechana es una ciudad paranoica. > > El municipio del emperador no escucha a los vecinos. Sus > lacayos los hacen callar. > > La vida me ha cambiado, y mucho. > > Me resulta difícil soportar esta impotencia, este dolor del alma; ver con > resignación todo lo que está sucediendo y no encontrar una fórmula de > solución medianamente pronta y eficaz. > > Otra vez los sueños rotos. Manco Kapak Ñam, seudónimo |