"La vida me ha cambiado, y mucho; otra vez los sueños rotos"
domingo, 14 de junio de 2009

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Pablo Bruera y Gustavo Luzado (foto Matías Domínguez)
Un joven vecino que asistió el 9 de mayo último a los festejos del 121° aniversario de Villa Elisa, testigo de la golpeadura que la gente de Bruera y Luzardo asentó a pacíficos vecinos que protestaban contra los graves riesgos que corren sus hijos por la apertura de la tranquera que habilitó la actual “bajadita” de la autopista, envió a “Infu” sus reflexiones.
Cabe destacar que tanto Bruera, Luzardo y otros funcionarios –varios de Villa Elisa que presenciaban la bruta agresión desde el palco- no sólo enmudecieron en adhesión al jefe, sino que no hicieron un solo gesto para evitar esta prueba irracional de barbarie oficial 2009.
Aquí están sus palabras:

> Me resulta difícil soportar esta impotencia, este dolor del alma; ver con
> resignación todo lo que está sucediendo y no encontrar una fórmula de
> solución medianamente pronta y eficaz.

> Durante gran parte de mi infancia y toda mi adolescencia el signo político
> que predominó fue la violencia: subversión, terrorismo de Estado,
> parapoliciales, internas partidarias de izquierda contra derecha. Siempre
> el caos. Siempre la muerte. Siempre el miedo.
>
> Habían pasado 22 años de mi vida cuando, con mucha felicidad, vi. asomar el
> sueño de un país justo, libre, joven, moderno, democrático. Pero duró
> poco.
>
> Creí que era un buen momento de crecimiento político del país cuando el
> pueblo salió a las calles a pedir "que se vayan todos", pero "todos" se
> quedaron, sobre todo los más ineptos, y por lo tanto, los más violentos.
>
> Dentro de un panorama no muy alentador, teníamos un presidente electo con
> el 22% de los votos, buscamos, junto a mi mujer, un mejor lugar para
> vivir, un sitio tranquilo, campechano, con buenos vecinos, con amigos y
> familiares cerca. Y así, dejamos atrás la Gran Ciudad y nos radicamos
> aquí, en Villa Elisa, mitad pueblo mitad ciudad, toda tranquilidad.
>
> Fue por aquel entonces que un joven político, con ganas de ser concejal, y
> con el apoyo de intendente Alak, recorría casa por casa buscando los votos necesarios. Creí en el sentido común de la gente, creí que con sus antecedentes, conocidos y
> publicados, no obtendría el apoyo de la gente.
> Me equivoqué. Y la gente también. Es difícil que muchos lo reconozcan,
> pero los que lo votaron se equivocaron.
>
> Hoy, con el 25% de los votos, con 2% menos que aquel que fuera presidente,
> es el intendente Bruera.
>
> Un año y medio después de asumir, este joven intendente, petulante y
> engreído, tiene, no ya un prometedor prontuario judicial, sino que un
> cumplidor prontuario. A sus "hazañas" pre poder, ahora le suma otras, las
> "hazañas" del poder, que, como un conquistador cometen sus acólitos "poco
> sesos" que se dedican a la violencia de Estado. Otra vez el Estado le pega
> al pueblo.
>
> El día 8 de mayo, este pueblo ciudad, cumplió 121 años.
> Ya no es tan tranquilo. Todo cambió a partir de una decisión de este
> inepto político con aires de emperador, y sus lacayos de turno:
> intempestivamente nos cambió la vida, abriendo "la tranquera" que permite,
> a 3500 automóviles diarios, transitar por las calles no preparadas de
> Villa Elisa, a riesgo de accidentes, sobre todo con los niños, quienes
> nacidos y criados aquí, desconocían tantos peligros camino a la escuela o
> al club o a la plaza o al almacén, panadería, ciber.
>
> Y el cambio final se dio el 9 de mayo, durante los festejos de ese añoso
> aniversario.
>
> Un grupo de vecinos, que viene pregonando el pedido de cierre de "la
> tranquera", y no ha encontrado oídos en un municipio que dice "dialogar,
> escuchar, trabajar con los vecinos", y que en un acto de protesta
> pacífica, una de tantas realizadas desde enero hasta acá, con pecheras y
> carteles en las manos, quisieron demostrar su disgusto al joven de
> importante prontuario, y a su empleado el "administrador", temeroso de sus
> vecinos e incapaz de dialogar con ellos, Gustavo Luzardo.
>
> Las "fuerzas armadas" y "parapoliciales" del joven Pablo, unos 60 matones
> al mando de dos hermanos, vecinos de reconocido apellido de Villa Elisa, y
> un ex carnicero, futuro "administrador" de la ciudad, amedrentaron,
> amenazaron, atacaron, asediaron y golpearon a unas 30 mujeres, 15 hombres,
> adolescentes, niños, y hasta un bebé de 9 meses que estuvo internado
> durante 72 horas. Otros vecinos que no pertenecen al grupo que reclamaba,
> por pedir en el palco que alguien intervenga para calmar a los violentos,
> también fueron "apretados" y golpeados.
>
> Otra vez la violencia. Otra vez el caos.
> Pero esta vez el pueblo no salió a la calle, ni va a salir, por miedo, por
> el terror implantado.
>
> Y todo ocurrió frente al palco, y en una zona liberada.
>
> Una hora después del acto cívico del cumpleaños de nuestro pueblo ciudad,
> un coche con 4 matones, atacó, a unas 15 cuadras del palco, a 2 vecinos
> que participan de la protesta vecinal por la bajada trucha e ilegal de la
> autopista en las calles no preparadas de nuestra ciudad. Calles sin
> cordones, con zanjas, angostas, con un paso a nivel con alto tránsito de
> trenes, con curvas y contra curvas peligrosas, y con peatones no
> acostumbrados a tantos vehículos.
>
> Además de golpes, estos vecinos recibieron amenazas. Uno de ellos terminó
> con un mano rota que debió se operada, y golpes varios en cara y cuerpo.
>
> Estos golpes y amenazas llegaron a todo el pueblo, el miedo se apoderó de
> todos, y hoy, la ciudad que era campechana es una ciudad paranoica.
>
> El municipio del emperador no escucha a los vecinos. Sus
> lacayos los hacen callar.
>
> La vida me ha cambiado, y mucho.
>
> Me resulta difícil soportar esta impotencia, este dolor del alma; ver con
> resignación todo lo que está sucediendo y no encontrar una fórmula de
> solución medianamente pronta y eficaz.
>
> Otra vez los sueños rotos.

Manco Kapak Ñam,
seudónimo