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La Comisión Organizadora del "Festival de Folklore City Bell 2012" comunica que ya se encuentra abierta la inscripción del Certamen de Nuevos Valores. Las categorías son:
Música: Solista vocal femenino y masculino, Dúo Vocal, conjunto Vocal-Instrumental y Solista Instrumental Danzas: Solista Malambo Surero-Norteño, Pareja Danza Folklórica Tradicional, Pareja Danza Folklórica Estilizada, Cejunto Danza Folklórica Tradicional y Pareja Tango. Para mayor información dirigirse a la Secretaria del Club Atlético City Bell, Cantilo y J. Bell, en el horario de 19 a 21 horas o al teléfono 480-0212. |
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Hay 24 invitados en línea| Hoy cumple 50 años el tostadero de café “La bastilla”, de 40 y 15, La Plata |
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| miércoles, 07 de octubre de 2009 | |
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Fotos y texto: Teódulo Domínguez En el mismo lugar en el que hoy funciona el “tostadero de café La bastilla”, 50 años atrás, a un hombre de La Plata, Cosme Latuf, se le ocurrió algo muy común en todos los tiempos: abrir una pequeña industria de café para ganarse la vida y comer todos los días sin que nadie, desde atrás, le aplicara la picana de la esclavitud proletaria. Fue el 7 de octubre de 1959.Lo llamó “La bastilla” y todavía se discute si era un homenaje a la Revolución Francesa, si expresaba su rechazo a los regímenes monárquicos, o alguna otra razón que nunca explicó. Al local de molienda y venta de café le puso “La bastilla” y así quedó. Mientras unos opinan que se trata del local más viejo en esta actividad tan precisa de tostar, moler y vender café, otros niegan la afirmación y dan el nombre de una empresa platense que a “La bastilla” le lleva unos 20 años más de antigüedad. En todo caso, “La bastilla” luce en segundo lugar, lo que no es poco. Se estima, por decir algo, que más de 4000 ó 5000 clientes han pasado por este breve local, en el abrir y cerrar la única y antigua puerta que configura una de los cuatro vértices de 40 y 15 de La Plata. Lo que nadie le puede negar a “La bastilla” es que “entró” en el gusto
de millares de personas y hoy día tiene viejos seguidores, que arriban
de sitios muy cercanos y también muy lejanos, tantas veces como se les
agota el producto. La mayoría proviene del mismo barrio, de “aquí a la vuelta”, de barrios más apartados, de lugares del Gran La Plata. Algunos se mudaron en estos 50 años, pero a “La bastilla” algunos no renunciaron y vuelven en su peregrinar a 40 y 15. La historia dice que el fundador de “La bastilla” falleció hace 27 años y la responsabilidad de mantener viva la iniciativa fue de su yerno, Carlos Alberto Serracant, quien tuvo la prudencia de no mover de su cargo al actual empleado mayor de la industria. Más aún: no modificó nada de la estructura interna, donde distintas máquinas primitivas y amortizadas siguen haciendo su trabajo de tostar, moler, enfriar y envasar. ¿Quién está al frente de esta secular organización y prodigiosa venta, en directo trato con las decenas de parroquianos que llevan a sus hogares el placer exótico del café? Un empleado. Se llama Julio González, 53 años, casado con Mirta, dos
hijos, César que quiere ser contador, y Pablo, quien trabaja con el
padre medio día y estudia en la universidad.Julio comenzó con Latuf a los 16 años y en ningún momento abandonó su empleo que recibió 37 años atrás con todos los honores. Porque el padre de Julio era amigo de Latuf y cuando le preguntó si había un lugar para su hijo, el incipiente empresario no lo pensó dos veces. Desde entonces y hasta ahora, Julio es unos de los pocos hombres de La Plata que jamás ha cambiado de trabajo: 37 años en ese pequeño habitat comercial de 40 y 15, muy feliz al hacer lo que hace, muy agradecido por haber fundado una familia y sostenerla con dignidad. - ¿Nunca se te dio por dejar este lugar, como estudiar y hacer otra cosa?- En realidad, no. Se me podría haber ocurrido dedicarme a la mecánica, pero no me atrajo tanto. Aquí llegué, aquí fui y soy feliz con este laburo y aquí me quedo. - El café no lo traen ustedes directamente de Brasil y de Colombia. - No. Se compra en Buenos Aires de toda la vida. Lo que hacemos es procesar el café. -
- ¿Cuál es la diferencia?
- El colombiano es más suave- ¿Siempre lo vendieron aquí o tenían reparto, lo que ahora le llaman “delivery”? - Al principio llevábamos café en grano a muchos negocios de todo La Plata. Llegábamos, en auto, por ejemplo, a Villa Elisa, City Bell, Berisso, Ringuelet, Tolosa. Esto fue hasta el 82; ahí paramos de viajar, se dejó de vender en los negocios. - ¿Por qué se metió tan firme el café que hacían ustedes en tanta gente, a tal punto que todavía vienen de lejos a comprarlo? - Creo que la mezcla “La bastilla” fue un acierto. Una marca muy conocida hace un 70% de torrado y el 30% de tostado. Latuf hizo un 50% de cada tipo y lo llamó “la bastilla” - ¿Qué tipo de cliente se sintió más atraído por el café de ustedes?- El 80% de nuestros clientes son de origen italiano. Compran el grano y lo hacen con máquinas express, generalmente la Volturno. Otra máquina es la Napolitana. - ¿Todos llevan el café en grano? - No. Algunos lo llevan molido. Otros lo llevan crudo, pero de éstos quedan pocos ya. En su casa tienen una sartén de hierro y allí lo tuestan, mientras lo van moviendo con una paleta. Me acuerdo de un viejito que cumplió 100 años de vida, hasta los 95 venía a llevarlo crudo. Ahora viene el hijo a buscarlo. - Me decías que viene gente de lejos .. - Una señora viene de San Isidro; lo lleva en grano; compra 6 ó 7 kilos. Otra señora viene de Villa Elisa, tiene unos 80 años; hay otro cliente que viene de Azul; y tenemos hasta un cliente que viene de Mendoza a La Plata y nos visita. - Aquí, ¿cómo lo tratan?. - El café lo colocamos en las tolvas, luego de hacer las combinaciones que la gente pide. Ahí están los nombres: supercrema, torrado, la bastilla, Colombia, Santos y descafeinado. Además, están las bolsas con café virgen, crudo, para tostar y moler.
-¿Cuáles son los pasos?
- Nosotros traemos el café en bolsas. Las brasileñas son de 50 kilos;
las colombianas, 60. Colocamos el café en la tostadora un tiempo
determinado; luego lo secamos en la batea y de allí va a los molinillos
y, por último, a la envasadora de café en bolsitas.
- Me decías que eras de Gimnasia ¿esto te trae problemas con tus clientes de Estudiantes?- No, todo lo contrario, la “brujita” Verón y el padre vivían aquí enfrente, a 50 metros; cuando pasan me saludan; otros me cargan; otros me saludan “chau lobo”; nos llevamos bien. Por aquí pasan y pasaban varios jugadores, Aguirre Suárez, el tata Brown, Zucarelli. La madre de la “brujita” todavía me viene a comprar café. - ¿Qué cambió en el local desde que se fundo, hace 50 años, hasta ahora. - Nada, todo está igual. Porque esto no es un café. Es un tostadero de café, que no es lo mismo. Porque así está habilitado por la municipalidad. De vez en cuando viene un vecino del barrio, se sienta y quiere tomarse un café ¿qué le decimos? - ¿Cómo era Cosme Latuf?- Un buen tipo. Tengo un muy lindo recuerdo de él. Latuf era de origen libanés y los amigos le llamaban “el turco”. Era un gran bohemio y se movía entre el asfalto y la tierra. La calle 15 era de tierra y la 40 estaba asfaltada. La esposa de Cosme Latuf se llamaba Nora “y falleció hace poco”, apunta Julio. Hoy cumple 50 años de vida el tostadero de café “La bastilla” y millares de exquisitos bebedores, se suponen, adhieren a tan feliz aniversario. Como cierre de una buena comida, como camarada de un momento de suerte o consuelo de una pena, como testigo de cosechas donde alternaron esclavos, pobres e indigentes, el café ha resultado ser un importante protagonista en estos festejos. Salud y buena vida, digamos, con el pocillo en alto, en el cincuentenario del honorable local de La Plata levantado en 40 y 15. |
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En el mismo lugar en el que hoy funciona el “tostadero de café La bastilla”, 50 años atrás, a un hombre de La Plata, Cosme Latuf, se le ocurrió algo muy común en todos los tiempos: abrir una pequeña industria de café para ganarse la vida y comer todos los días sin que nadie, desde atrás, le aplicara la picana de la esclavitud proletaria. Fue el 7 de octubre de 1959.
Lo que nadie le puede negar a “La bastilla” es que “entró” en el gusto
de millares de personas y hoy día tiene viejos seguidores, que arriban
de sitios muy cercanos y también muy lejanos, tantas veces como se les
agota el producto.
Un empleado. Se llama Julio González, 53 años, casado con Mirta, dos
hijos, César que quiere ser contador, y Pablo, quien trabaja con el
padre medio día y estudia en la universidad.
- ¿Nunca se te dio por dejar este lugar, como estudiar y hacer otra cosa?
- El colombiano es más suave
- ¿Qué tipo de cliente se sintió más atraído por el café de ustedes?
- Me decías que eras de Gimnasia ¿esto te trae problemas con tus clientes de Estudiantes?
- ¿Cómo era Cosme Latuf?