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La Comisión Organizadora del "Festival de Folklore City Bell 2012" comunica que ya se encuentra abierta la inscripción del Certamen de Nuevos Valores. Las categorías son:
Música: Solista vocal femenino y masculino, Dúo Vocal, conjunto Vocal-Instrumental y Solista Instrumental Danzas: Solista Malambo Surero-Norteño, Pareja Danza Folklórica Tradicional, Pareja Danza Folklórica Estilizada, Cejunto Danza Folklórica Tradicional y Pareja Tango. Para mayor información dirigirse a la Secretaria del Club Atlético City Bell, Cantilo y J. Bell, en el horario de 19 a 21 horas o al teléfono 480-0212. |
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Hay 31 invitados en línea| Anunció su retiro profesional el Dr. Juan José Castro, uno de los grandes pediatras platenses |
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| viernes, 17 de julio de 2009 | |
Pocos días después de anunciar su retiro como pediatra, el Dr. Juan José Castro, conversó con “Infu” en su viejo consultorio de Villa Elisa, La Plata.Habló de sus primeros años en La Pampa, de su trabajo inicial en la Marina, sus estudios de medicina en La Plata y de la importancia que tuvo su esposa, Elida Noemí Contreras, en los 57 años de vida feliz, de esfuerzos y luchas, compartidos juntos, uno al lado del otro, día a día, hora a hora. Ante otra pregunta, acusó a quienes no hacen lo suficiente para que los niños coman bien y de esta forma evitar en gran medida que enfermen e, incluso, mueran en algunos casos extremos. Atribuyó el alto índice de mortalidad a la falta de alimentación adecuada. Dijo que hay que hay que adoptar todas las previsiones desde el comienzo de la gestación del niño, alimentando bien a la embarazada y, producido el nacimiento, vigilar el crecimiento del bebé hasta que su vida se afirma durante los primeros 10 años, por lo menos. En su tarea en el Hospital de Niños platense advirtió que no todos los medicamentos son sometidos a control de calidad y que el Estado no siempre compra lo mejor sino los de menor precio. “Es posible que a algunos no les guste que lo declare, pero no sería fiel a mi profesión y mi responsabilidad si oculto estas realidades”, comentó. El reportaje fue descansando, dejando correr el tiempo, sin premura. De la vida de un hombre como el Dr. Castro, querido y respetado pediatra de Villa Elisa, hay material para editar un libro, sólo con las anécdotas de cada asistencia a los centenares de niños que auscultó en su consultorio particular como en los consultorios externos del Hospital de Niños platense.“Nací en el norte de La Pampa, en un pueblito llamado Ingeniero Luiggi, en homenaje a un hombre que hizo el trazado del pueblo, algo así como el que configuró el Ing. Pedro Benoit en La Plata. Luiggi también es recordado como el hombre que le ahorró mucho dinero a la Nación al haber trazado el proyecto del puerto Belgrano. “Eramos mis padres y cinco hermanos. “Vivíamos, como mucha gente del campo, muy felices, pero sometidos a los caprichos de la naturaleza. Una vez hubo una gran sequía, muy prolongada y ahí empecé a pensar que tenía que buscarme otros horizontes. Mis padres tenían un campito. Yo ayudaba a uno de mis hermanos con un arado tirado por caballos. “A raíz de esta gran sequía, un día le comento a mi hermano “acá no hay futuro, me voy a Buenos Aires”. En ese momento yo tenía 18 años. A partir de allí empecé a buscar mi futuro.“A un amigo que estaba en la Marina le comenté mi proyecto de irme a Buenos Aires. Me sugirió que me “enganchara” en la Marina y así lo hice. Aprobé el examen y entré como oficinista. “Estuve 20 años en la Marina y salí de allí con el grado de suboficial 1°. “Empecé a noviar y me casé cuando ascendí a cabo 2do. con Elida Noemí Contreras, la mujer más buena y hermosa del mundo, con la que tuvimos tres hijos, dos muchachos y una mujer, los que nos dieron 9 nietos, 3 cada hijo. “Empecé la secundaria a los 25, estando en la Marina, y comencé estudiar Medicina, en La Plata, a los 32 años. Fue muy duro, porque tenía que sostener a mi familia y estudiar. No era fácil. Pero lo hice. Me recibí y elegí Pediatría como especialidad. ![]() Su esposa,, Elida Noemí - ¿Qué materias le gustaron más, las que más le atraían? - Dos, principalmente, Clínica General y Pediatría. - ¿Alguna vez pensó en abandonar? - No. Quería ser médico y fui médico. Pero debo decir que mi mujer fue un factor determinante en esta voluntad de recibirme. El apoyo de ella fue fundamental, como el de mi amigo el Dr. Juan José Vaccarini, y otros amigos más que no me dejaban caer. Cuando nos casamos ella tenía 18 años y yo 22; ella fue la mitad de mí durante 57 años hasta que falleció. Mis hijos son Héctor Bernardo, yo le puse el nombre y acordamos que cuando viniera el segundo ella le daba el nombre. Como fue otra varón le puso el mío: Juan José; a la nena la llamamos Patricia Noemí. Héctor es ingeniero químico; Juan José es arquitecto y la nena es profesora de Plástica. “En Villa Elisa vivimos, al principio, en Barrio Jardín. Conseguimos un préstamo y nos compramos una casa ahí. Fuimos muy felices en esa casa. Ahí vivimos hasta después de recibirme en La Plata. “Porque me interesaban muchos los chicos, me anoté en el Hospital de Niños, de La Plata, pero no era fácil sostener la casa porque al principio de mi carrera no cobraba nada, todo fue ad honorem durante varios años. “Hoy tampoco están muy bien los médicos que ingresan. Nos sosteníamos con el consultorio privado. “El primer consultorio lo fundé en la vieja calle 10 y 43, en Villa Elisa y años después compré aquí, donde nos vinimos a vivir definitivamente, en Centenario y 43. “En el Hospital de Niños estuve hasta los 65 años, y me jubilé. Pero seguí en el consultorio hasta ahora en que anuncio mi retiro como pediatra. “Entre otras responsabilidades, fui jefe de consultorios externos de lactantes en el Hospital de Niños. - ¿Cuáles eran las enfermedades típicas en los chicos en los primeros años de su tarea en el Hospital de Niños?- - Problemas respiratorios, malformaciones congénitas, diarreas, bronquiolitis. Además de los consultorios externos “estuve en sala 13 años en total. No era muy diferente a lo que ocurre ahora. No nombraban médicos … y ahora tampoco. Más tarde vinieron los residentes y aliviaron el trabajo diario. - ¿Cuántos chicos morían en su tiempo?- No se sabe; en mi sala no hubo muchos muertos. Ya en aquellos tiempos entre los chicos que venían de Avellaneda a la Plata, había mucha desnutrición y como consecuencia enfermos graves, que no son graves si el chico está bien alimentado. Para que el chico no corra riesgos, la base es que debe estar bien alimentado. Ya la madre y el padre deben estar bien alimentados y hay que enseñarles a defender la cultura para que comprendan mejor los valores de la previsión. Cuando hay hambre no hay cultura. Usted les decía que para defender al chico y a ellos mismos tenían que comer, pero cómo podían seguir los consejos si no tenían qué comer. Hoy tampoco millares de chicos tienen qué comer. Internar a un chico desnutrido, mal alimentado, es un alto riesgo porque en el hospital es más fácil contagiarse de otras enfermedades; los chicos carecen de defensas si no están bien alimentados. Se contagian y tienen serios problemas pulmonares, adquieren gastroenteritis y otras enfermedades. No hay mejor defensa que una buena alimentación, tanto del chico desde que nace hasta los primeros años de vida; y también es importante que nazca de padres bien alimentados. Luego que nace, al chico hay que hacerle un seguimiento de, por lo menos, 10 años, para garantizarle la vida. Los que tienen dinero menosprecian a los que no comen; no les importa, no les interesa los chicos que no comen. Observe un caso que es todo un ejemplo. Esto que hablamos se ve en el norte del país, los indios son maltratados; los chicos de los indios son maltratados. Es muy difícil que los médicos resuelvan este problema. Es una cuestión política, no de partidos políticos, es de política de gobierno, de política de Estado; si el Gobierno no se ocupa no se ocupa nadie. La desnutrición es lo opuesto a salud. - En los medios se está publicando una confesión del gobierno actual, donde se dice que por primera vez el gobierno en los últimos 20 años, está enfrentando el problema de la desnutrición, de la muerte de embarazadas, de niños. Es una confesión muy fuerte. ¿qué opina?- En principio, creo que hace más de 20 años que el gobierno no se ocupa de la desnutrición, de la enfermedad y de la muerte de niños y embarazadas. En este país la falta de atención al niño y la madre es una enfermedad crónica. - ¿Por qué van al hospital las madres a llevar a sus chicos? - Porque no tienen plata; porque son pobres. - ¿Alguna vez hizo la cuenta de cuántos chicos asistió en su profesión de pediatra? - No. No sé. Nunca llevé la cuenta. Nunca tuve tiempo de llevar la cuenta. En el hospital estuve trabajando 11 años sin cobrar un peso. Salía del hospital y me iba a una clínica. Allí cobraba y con eso sostenía a mi familia. El doctor Castro, en repetidos pasajes de la entrevista, recuerda al Dr. Juan José Vaccarini, ya fallecido y con quien estudiaron medicina en La Plata.Compartían el consultorio y como testimonio de esta larga y profunda amistad que los unía, en una de las paredes se observa el diploma del Dr. Vaccarini. Los elogios, citas y recuerdos sobre su amistad con el doctor Vaccarini, de haberlos incluidos en esta entrevista, hubieran ocupados un espacio similar al que dedicamos al doctor Castro. - ¿Qué medidas debe tomar alguien para evitar las 25 muertes de chicos por día que ocurren actualmente en el país? - Los “políticos” hablan de salud, educación y pobreza. Es decir, no ignoran la grave situación de los chicos que no comen, que mueren, pero al mismo tiempo no sólo hablan sin conocer a fondo el problema sino que no les importa Hablan porque cae bien; le dicen a la gente lo que la gente quiere escuchar y después no cumplen nada. - ¿Qué medidas cree que hay que tomar en esta problemática de los chicos? - En primer lugar, hay que nombrar médicos y enfermeros. Y hay que pagarle a los médicos y enfermeros sueldos dignos, justos. - En el caso de los centros de salud se dice que los médicos no se anotan para cumplir funciones allí, porque la municipalidad les paga unos 1.300 pesos por 30 horas semanales de trabajo ¿es cierto? - Yo le puedo decir que me jubilé con 2.000 pesos. Saque sus cuentas. - Si usted fuera el responsable de establecer los sueldos, ¿Qué suma daría? - No sé. Hay que estudiar a fondo el tema. Pero, para decir algo, daría de $ 4.000 para arriba. Menos, nada. ![]() Matías, fue bebé paciente; 26 años después registró las fotos de esta nota - Los medicamentos, a veces, escasean. Se compran sin rigorismo en cuanto al control de calidad. Los genéricos bien controlados es lo mismo que los otros, pero no hay control de calidad. - ¿Cuál es el mecanismo de adquisición? - Se cumple, en parte, con lo que establecen las normas. Por ejemplo, se llama a licitación, se presentan distintas empresas y se compra allí donde se ofrece el menor precio. El Estado compra lo de menor precio. La empresa entrega la carga acordada y todo va a la proveeduría del ministerio de Salud y de ahí se distribuyen en todos los hospitales oficiales. En la Marina, cuando yo trabaja allí, el control de calidad era estricto. No se aceptaba nada que no fuera una garantía para el paciente. Habrá que preguntarse dónde se hace y cómo hacen el control de calidad en el ministerio de Salud. - ¿Esto ocurre en todos los casos, en el 100% de las asistencias médicas? - No, felizmente no ocurren todos los casos. En los casos graves se compra lo mejor. Hay jefes de sala que no aprueban todo lo que les entregan. Saben qué necesitan y obligan a comprar lo bueno. A los 81 años, el Dr. Juan José Castro considera que ha cumplido a rajatabla con aquel imperativo de ser pediatra y aliviar el dolor de millares de niños. Ha cumplido con sus sueños juveniles, de hombre de la medicina, de ciudadano ejemplar. Lo saben en esta ciudad de Villa Elisa millares de sus pacientes, muchos de ellos pequeños que se convirtieron en padres, quienes, a su vez, han llevado al consultorio del Dr. Castro a sus hijos. Uno de aquellos niños pacientes del Dr. Castro, hoy estudiante de reportero gráfico, Matías, 27 años, termina de dispararle una cincuentena de fotos para realizar la gráfica de esta nota. Una vida riquísima, gratificante, enaltecida por la vocación llevada a las primeras líneas del saber y aplicada en la noble tarea diaria de curar; una vida que continúa ahora en la calidez del hogar, rodeado de hijos y nietos, y el recuerdo de esa maravillosa mujer que fue su esposa, Elida Noemí Contreras de Castro. Desde aquí se pueden ver más fotos. Texto: Teódulo Domínguez Fotos: Matías Domínguez y TD. |
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Pocos días después de anunciar su retiro como pediatra, el Dr. Juan José Castro, conversó con “Infu” en su viejo consultorio de Villa Elisa, La Plata.
El reportaje fue descansando, dejando correr el tiempo, sin premura. De la vida de un hombre como el Dr. Castro, querido y respetado pediatra de Villa Elisa, hay material para editar un libro, sólo con las anécdotas de cada asistencia a los centenares de niños que auscultó en su consultorio particular como en los consultorios externos del Hospital de Niños platense.
“A raíz de esta gran sequía, un día le comento a mi hermano “acá no hay futuro, me voy a Buenos Aires”. En ese momento yo tenía 18 años. A partir de allí empecé a buscar mi futuro.
“Hoy tampoco están muy bien los médicos que ingresan. Nos sosteníamos con el consultorio privado.
- ¿Cuántos chicos morían en su tiempo?
No hay mejor defensa que una buena alimentación, tanto del chico desde que nace hasta los primeros años de vida; y también es importante que nazca de padres bien alimentados.
- En los medios se está publicando una confesión del gobierno actual, donde se dice que por primera vez el gobierno en los últimos 20 años, está enfrentando el problema de la desnutrición, de la muerte de embarazadas, de niños. Es una confesión muy fuerte. ¿qué opina?
El doctor Castro, en repetidos pasajes de la entrevista, recuerda al Dr. Juan José Vaccarini, ya fallecido y con quien estudiaron medicina en La Plata.
A los 81 años, el Dr. Juan José Castro considera que ha cumplido a rajatabla con aquel imperativo de ser pediatra y aliviar el dolor de millares de niños. Ha cumplido con sus sueños juveniles, de hombre de la medicina, de ciudadano ejemplar. Lo saben en esta ciudad de Villa Elisa millares de sus pacientes, muchos de ellos pequeños que se convirtieron en padres, quienes, a su vez, han llevado al consultorio del Dr. Castro a sus hijos.